¿EBEs, ‘Albinos’ y Militares en la Sierra Bermeja de Cabo Rojo/Lajas?


Por Jorge Martín – C. 1992.
Prohibida la reproducción.

Foto de Jorge Martín Miranda.

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Amigos, en este artículo examinamos datos que nuevamente nos hacen reflexionar sobre la posibilidad de que las autoridades militares estadounidenses en algún momento hayan hecho contacto con inteligencias alienígenas en nuestro país, Puerto Rico. Reproducimos este artículo de nuestra revista ENIGMAS del Milenio. El mismo fue también publicado en nuestro libro “Vieques: Polígono de Tiro y Bombardeo del Tercer Tipo”.

¿EBEs, ‘Albinos’ y Militares en la Sierra Bermeja de Cabo Rojo/Lajas?

Conocimos al Sr. Diego Segarra en el año 1987, luego de la misteriosa explosión y el ‘terremoto’ que fueron sentidos en la región suroeste de Puerto Rico, mientras investigábamos el alegado sismo y una intensa oleada de casos de avista-mientos de objetos volantes no identificados que se produjo tras ello en la zona.
Hicimos contacto con él durante la investigación que efectuábamos por la región durante los meses de junio, julio y agosto de ese año, en la residencia del Señor Ramón Zapata, en el sector Boquerón del municipio de Cabo Rojo.
Diego nos impresionó sobremanera por su manera muy articulada de hablar, su fluído vocabulario y su obvia inteligencia innata.
Decimos esto porque Diego no tenía estudios formales, era un humilde pescador del lugar, pero era una de esas personas que se dedican a ilustrarse a sí misrnas, un ávido lector e inquieto observador de todo lo que le rodeaba.
Era un claro ejemplo del individuo imbuído de la llamada sabiduría popular, un verdadero autodidacta que por razones desconocidas nunca hizo estudios superiores y se conformó con ganarse la vida como pescador y haciendo trabajos ocasionales como mecánico de automóviles o como obrero en construcciones.
Diego Segarra nos narró que años atrás, mientras acampaba junto a otras 16 personas en el sector de la Playa de Pájaros, en la isla de La Mona, el oeste de Puerto Rico, todos vieron emerger del mar a eso de la 1:30 de la mañana a un objeto discoidal muy luminoso que “…fácilmente tendría 1 kilómetro en circunferencia”.
El objeto, alegó, se acercó al campamento y se suspendió sobre el grupo. Lo describió como “…de forma ovalada, muy luminoso y con muchas luces de colores a todo su alrededor”.
Finalmente el formidable OVNI dio un veloz salto hacia arriba en forma vertical, y se perdió en el firmamento.
En nuestros archivos personales mantenemos numerosos informes de observaciones similares a la ofrecida por Segarra, que nos han sido dados por pescadores e incluso policías y vigilantes del Depto. de Recursos Naturales de Puerto Rico, así como también por muchos otros visitantes y acampadores que visitan la isla La Mona.
Pero las revelaciones de Diego Segarra continuaron fluyendo.
“Ahora bien – nos dijo -, el avistamiento que más me impactó después de ese de La Mona fue uno que tuve recientemente un poco más allá del área del Cayo Margarita (cayo localizado unas 15 millas al suroeste de Cabo Rojo y Lajas): “Ocurrió de día – indicó -, a eso de las diez de la mañana.
“Estaba pescando y de momento vi que un poco más allá de mi yola el agua burbujeaba y saltaba, y de momento salió del agua un objeto, un platillo volador, porque eso es lo que era.
“Salió del mar y se quedó suspendido en el aire a unos 60 pies de altura.
“Era redondo y fácilmente tendría unos 50 pies de diámetro.
“Tenía una cúpula en su parte superior, y por debajo tenía algo como una punta. Se parecía a un trompo.Era totalmente silencioso.Despues se sumergió y desapareció en las profundidades del mar.”
“Este tipo de objetos se ven con mayor frecuencia en la zona del Cayo Margarita, en el sector de la Pitahaya (zona en el litoral costero de Lajas / Cabo Rojo), en el sector de la isla de La Mona…y en el área de lo que aquí llamamos ‘La Pared’ o ‘El Beril’, bastante afuera, donde la plataforma submarina del sur de la isla cae a varios miles de pies de profundidad.”
Acto seguido Segarra hizo una serie de comentarios de gran importancia sobre los eventos en esa zona: “Mire Martín – nos dijo -, yo estaba recostado en mi casa cuando ocurrió el temblor y la explosión esa, y mi casa se estremeció.
“Mi nena, que estaba acostada en su cama, se cayó al suelo. Todo se estremeció, y la explosión sonó como si hubiesen explotado mil cajas de dinamita simultáneamente.
“Fue impresionante, sonó como si alguien hubiese explotado algo muy potente bajo la tierra en esta zona.
“No me pareció algo natural, como quieren hacernos creer.
“Además, después de eso muchas personas han visto objetos volantes no identificados, objetos sumergidos no identificados y seres extraños por toda la zona.”
Establecimos una buena amistad con Diego Segarra, y en ocasiones, al visitar la región oeste, él colaboraba con nuestras investigaciones.
A finales del año 1989, un año después del incidente de la desaparición de unos aviones jet de la Marina durante su encuentro con un gran triángulo volador, Segarra nos informó sobre una extraña situación que se estaba desarrollando mar afuera en la zona de ‘La Pared’ o ‘El Beril’, como también la llaman.
“Es la misma zona – dijo – donde vi al objeto con forma de trompo salir del mar y volver a entrar a este, que está unas cuantas millas más allá del Cayo Margarita. En ese lugar está ahora un portaaviones de la Marina de los EE.UU.,y hay mucha actividad en la zona, muchos aviones y helicópteros militares por el sector.
“Han restringido el área, que es una de las mejores áreas de pesca, y no permiten a los pescadores ir allí.
“Si tú vas aparecen barcos de la Guardia Costanera de los EE.UU. y te sacan de allí al momento. No permiten pescar. ¿Por qué?
“Algo están vigilando allí. Es el mismo punto donde vi al platillo aquél, al trompo,y es demasiada casualidad o coincidencia que estén allí mismo y que hayan restringido el acceso a esa zona.
“Todo esto viene ocurriendo desde la explosión y el temblor del ‘87, que empezaron a verse mucho los OVNIs aquí. Desde entonces hay una alta actividad de agentes federales y de militares por toda esta zona que antes no se veía.
“¿Y desde cuándo los federales se involucran tanto con lo que tiene que ver con un alegado temblor de tierra?
“No señor, aquí está pasando algo más que nos quieren ocultar”.
Pero Diego nos dijo algo más que llamó sobremanera nuestra atención: “Algo están haciendo, porque está el portaaviones, pero también tienen otros barcos, y está un barco bien grande con mucho equipo y grúas en su cubierta,un barco de investigaciones trabajando en algo.Están instalando unos tubos metálicos muy grandes en el agua que van hacia lo profundo del mar.
“Si uno le pregunta a los de la Guardia Costanera para qué son los tubos esos no contestan, o te dicen que es un sistema dizque para desalinizar el agua de mar y hacerla potable, pero se ve que no es para eso. Ellos están buscando algo en esa zona, pero no quieren que se sepa lo que pasa.”
“Martín – nos dijo -, estoy seguro de que es solo cuestión de tiempo el que surja alguna evidencia que destape lo que pasa aquí, y si me entero de algo te lo informaré.”
Durante el año 1992 visitamos a Diego con unos colegas investigadores de México y los EE.UU., para una entrevista, y a mitad de la misma se rehusó a continuar con ésta, indicando que había sido amenazado.
“Estas son las ironías de la vida – nos dijo -. Vivimos en un sistema alegadamente democrático, pero si uno se percata de unas cosas y se preocupa por lo que ocurre y quiere averiguar y comenta sobre lo que sucede con todo esto de los OVNIs enseguida aparece gente a decirle a uno que se calle y lo amenazan.
“Yo tengo un amigo – indicó – , que salió un domingo por la tarde a probar una cámara de video nueva que había comprado, y se internó por el sector Las Palmas y por los montes de la Sierra Bermeja, cerca del monte El Cayúl, y se puso a tomar video del paisaje.
“Serían las cuatro de la tarde y el día estaba soleado, y de pronto un destello arriba a su derecha llamó su atención.
“Miró en esa dirección y vio que el destello provenía de un platillo volador pequeño, metálico y plateado que reflejaba el sol, que estaba descendiendo.
“Me lo describió redondo, y dijo que tenía un eje alrededor, como el planeta Saturno.
“Cuando vio al aparato se escondió detrás de unos arbustos, y vio que aterrizó un poco más allá de donde él se encontraba. Pero a todo esto él continuaba tirando video con la cámara.”
Diego continuó con su increíble relato: “El platillo no tendría más de unos 25 a 30 pies de diámetro, salieron por debajo tres soportes y el aparato aterrizó.
“Después se abrió por debajo una puerta con escalones, y tocó el suelo. En su interior se veían equipos electrónicos.
“De momento salieron del objeto dos seres de unos cuatro pies de alto, delgados, con la piel gris pálida y con cabezas y ojos grandes que estaban vestidos con unos mamelucos enterizos grises.
“Salieron y miraron para todos los lados, cerciorándose de que no hubiese alguien que les pudiese ver. Al convencerse de que no había nadie entraron nuevamente al platillo.
“Pasaron unos momentos y salieron de nuevo, pero esta vez no estaban solos. Detrás de ellos salió un hombre de apariencia humana,alto, pero muy pálido.
“Según mi amigo parecía un albino humano alto y flaco. Tenía el pelo corto, rubio platinado, y sus ojos estaban cubiertos por unos lentes muy obscuros.
“Estaba vestido elegantemente, con un traje y pantalones negros, camisa blanca y corbata roja, con zapatos negros brillosos.
“El hombre miró también a todos lados y caminó en dirección a una vereda entre los montes donde lo esperaban dos soldados vestidos con ropa de camuflaje militar verde en un vehículo Jeep.
“El individuo se acomodó en el jeep y el vehículo partió con sus tres ocupantes por la vereda entre los montes.
“Mi a-migo no lo podía creer. Había visto todo esto y lo había filmado con su cámara de video.
“Los hombrecitos entraron de nuevo al platillo, que como una bala se elevó y se perdió en el cielo.Todo esto él lo filmó con su cámara.
“Cuando se aseguró de que nadie le veía mi amigo salió a toda carrera y fue a su casa a dejar el video. Después llegó hasta mi casa para decirme lo que tenía. Me explicó todo y lo convencí de que hiciera otras copias del video, para entre otras cosas darte una a ti de inmediato, para que lo pudieras hacer público.
“En eso quedamos. Eso fue el domingo, pero desgraciadamente él trabaja en una agencia federal de los EE.UU. en Mayaguez (ciudad más al norte, cercana a Cabo Rojo), y no pudo evitar, en su euforia, decirle a todo el mundo lo que tenía en el video, y que lo había visto en la Sierra Bermeja.
“Eso fue el lunes por la mañana. Cuando llegó a su casa a eso de las 4:30 de la tarde ya le estaban esperando.
“Un contingente de alegados agentes federales lo encerró en su casa junto a su familia y los interrogaron por horas,hostigándoles y amenazándoles.
“Se apoderaron del video, pero querían asegurarse de que no había hecho otras copias. El no había hecho aun las copias acordadas.
“Una vez se convencieron de que no había hecho más copias se dedicaron a averiguar quiénes, aparte de sus compañeros de trabajo, conocían de la existencia del video y de lo visto por él. Ante la presión psicológica a la que fue sometido reveló que yo sabía todo.
“Antes de irse le amenazaron, indicándole que si hablaba del asunto ‘algo malo’ podía pasarle a sus niños, a su familia, y entonces vinieron a mi casa.
“Me interrogaron por buen tiempo y me amenazaron. Me dijeron que si yo hablaba podría pasarle algo a mis nenes.También me dijeron que me podían fabricar un caso de drogas, acusarme de traficar drogas y meterme preso.
“Después de eso me paran a cada rato cuando voy caminando por la calle o la carretera, cuando menos lo espero, y me recuerdan que no hable de lo que sé.
“Aparentemente saben todo sobre mí y sobre mi familia. Me han dicho que recuerde que tengo un hijo preso en Nueva York por unos problemas que él se buscó allá, y que recuerde que en las prisiones los ‘accidentes’ ocurren fácilmente y que cualquiera puede acabar muerto sin que se sepa nunca qué pasó.
“También me dicen que saben los horarios (escolares) de las clases de mis nenes y que ‘algo’ puede pasarles, que sería una pena que a mi nena, que es atleta, alguien le rompa las rodillas en un ‘accidente’.
“¿Entiendes ahora por qué no podía hablar de eso cuando ustedes vinieron? Esa gente es capaz de todo. No me dejan quieto, hostigándome todo el tiempo. Pero hay una cosa que no entiendo Martín, si ellos se llevaron el video, que era la única evidencia de lo que mi amigo vio; ¿por qué nos hacen esto? ¿Por qué nos hostigan?
“Ahora mi amigo y yo no podemos vernos. Nos amenazaron sobre hacer contacto. Y a él lo han aterrado hacia mí. Me ve y es como si viese al diablo, sale huyendo y se desaparece… y era como mi hermano. ¿Por qué hacen estas cosas?”
Le contestamos que el video de su amigo y lo que ellos sabían hubiese probado fuera de toda duda que existía una conexión entre seres de aparente origen extraterrestre y alguna sección del gobierno de los EE.UU., y que ese contacto se estaba efectuando por alguna razón en la zona de Cabo Rojo / Lajas, al igual, que en otras partes del archipiélago de Puerto Rico.
Preguntamos a Diego quiénes eran los que le hostigaban y amenazaban, y nos dijo que eran agentes federales, pero que desconocía a qué agencia específica pertenecían.
“Eso sí – indicó – ,son puertorriqueños y se mueven por la zona en un vehículo 4 x 4 Izusu Trooper color gris y en otro vehículo pequeño del mismo color.”
Dimos las gracias a Diego por su confianza en nosotros al relatarnos lo que sucedía, y antes de irnos nos llevó al lugar donde su amigo habría visto y filmado todo el incidente, que resultó ser una hondonada profunda en el costado de un monte llamado ‘El Cayúl’, en la Sierra Bermeja.
Ahora bien; ¿quién era aquél individuo que alegadamente salió de la nave que era tripulada también por los seres humanoides, y que partió del lugar junto los dos militares en el vehículo militar Jeep?
La respuesta a esta interrogente permanece sin respuesta.

El Extraño ‘Suicidio’ de Diego Segarra

Poco tiempo después nos comunicamos telefónicamente con Diego y éste nos invitó a pasar por su casa, pues tenía “…algo importantísimo” que habría encontrado cerca de la costa, muy cerca del Faro de Cabo Rojo, lugar de muchos avistamientos de OVNIs.
Me indicó que lo que había encontrado era “…algo crucial en relación a la situación OVNI en la zona”.
Acordamos que iríamos lo antes posible, pero por razones de mucho trabajo en San Juan no pudimos hacerlo.
Pasaron un par de semanas y un día me enteré, con sorpresa y consternación, de que Diego Segarra había muerto en circunstancias extrañas.
Según las autoridades policiales la causa de su muerte se atribuía a suicidio alegadamente motivado por un estado emocional afectado debido a problemas familiares.
Al investigar lo ocurrido nos enteramos de que alegadamente Diego se había ‘suicidado’ por medio de un balazo auto infligido al corazón.
Pero hay ángulos muy confusos en torno al asunto que nos hacen dudar de la versión oficial de su muerte.
Al momento de su muerte Diego Segarra se encontraba en la residencia de una amiga sentimental, la cual dormía junto a un hermano de ella en una habitación contigua.
Según la interpretación de los hechos a base de la escena encontrada en el lugar, Diego habría tomado una almohada y se la habría puesto sobre su pecho, apretando entonces a su vez el cañón del arma de fuego que utilizó contra la almohada y su pecho, aparentemente con la intención de ahogar el sonido del disparo.
Pero; ¿para qué un alegado suicida va a querer amortiguar el ruido de un disparo con el que se volaría el corazón? Esto no tiene sentido, pero sí podría entenderse en el caso de que alguien más fuese el que apretó el gatillo del arma y ese mismo ‘alguien’ intentase encubrir su crímen ahogando el sonido del disparo, lo que tal vez le daría tiempo para salir de la escena.
Otro detalle que no hace sentido es que la amiga de Diego y el hermano de ésta, que alegadamente dormían en una habitación contigua al momento de ‘hacerse’ el disparo, no escucharon nada, pero sin embargo, varios vecinos en residencias cercanas sí escucharon la detonación del arma.
Este detalle ameritaba una mayor investigación de parte de las autoridades policiales antes de despachar todo como un caso de suicidio.
Estos y otros detalles indican que no todo está claro en relación a la muerte de Diego, y que algo huele a podrido en este asunto.
Igualmente, la Policía desconocía las amenazas y el hostigamiento al que Diego Segarra estaba siendo sometido por los agentes que le asediaban.
Opinamos que sería conveniente reabrir el caso e investigar nuevamente todo el asunto, como lo han pedido algunos familiares y amigos de Diego.

Vaya este escrito como un homenaje al caborrojeño Diego segarra.

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