EL DESCENSO DE UN OVNI EN SANTA FE

EL DESCENSO DE UN OVNI EN SANTA FE

 

 

 
    El 14 de enero de este año, aproximadamente a las 3 de la mañana, algo extraño e inteligentemente guiado sobrevoló las cercanías del Arroyo Leyes, en las afueras de la argentina ciudad de Santa Fe. Perturbó para siempre la vida de un matrimonio, formado por Néstor Rivoira y su esposa Sara Fernández, y sumó evidencias de índole material a la eterna discusión de la credibilidad de los testigos de apariciones de OVNI.

    Los dueños de la casa, situada cerca del arroyo Leyes, indicaron, en declaraciones al diario Uno, que en la madrugada en la que la nave aterrizó escucharon un ruido similar al realizado por un lanzallamas. "Un estruendo muy fuerte nos despertó, similar al que realiza un lanzallamas, intenté levantarme de la cama para ver qué ocurría, pero algo hizo que no me pudiera mover", recordó el hombre. La mujer indicó que también oyó y sintió lo mismo que su esposo, mientras que
uno de los ocho perros que hay en la casa ladraba. Sin embargo, el animal parecía muy quieto y asustado, y nunca intentó saltar la reja, como lo hace habitualmente, para verificar lo que pasaba cerca del arroyo y en todo caso enfrentar al extraño.

    Recién un día más tarde decidieron acercarse al arroyo e investigar lo que había pasado esa madrugada y encontraron dos curiosas huellas circulares, de tres metros de diámetro.

 
  
 
  
 
Arriba: la huella, con su doble círculo. Abajo: Detalles
 
 
El sábado 24 concurrimos al lugar con el equipo de producción del programa televisivo "La Tierra y su Gente", que desde hace treinta años conduce en la localidad santafecina el prestigioso periodista Jorge Álvarez, entrevistando tanto a estos dos testigos como a vecinos quienes, por otra parte, acreditaron la honorabilidad y confiabilidad de estas personas. Si bien el material físico recogido está en etapa de análisis, estamos en condiciones de emitir conclusiones provisorias, en virtud de lo chequeado en el terreno.
 
 
Los testigos
 
    Lo primero que llamó mi atención tiene que ver con lo humano: Sara y Néstor son el típico ejemplo de aquellos que nada tienen que ganar y sí mucho que perder al relatar lo que les ocurrió. Ante la simplista –y poco inteligente– argumentación de que el señor estaba pasado de copas esa noche, o de que habían montado un "bluff" con fines inconfesos, encontramos dos personas sencllas, casi diría transparente, que relatan con una mezcla de emoción y tristeza –por las burlas de que han sido objeto– su experiencia. Esta gente nada ha leído sobre casuística OVNI y por ello su relato es aún más apasionante, pues señalan situaciones sólo conocidas por el ambiente especializado. Y puntualizo:
– Amnesia parcial y funcional: Al día inmediato siguiente, ambos no recuerdan absolutamente nada de lo sucedido. Sólo el 16, cuando Sara le sugiere a su marido lo oportuno de "regar el campo", es cuando éste llega al lugar donde están las huellas y recuerda, sorpesiva y vívidamente, lo ocurrido.
 
– La parálisis psicológica: ambos despiertan por el ruido pero, pese a la curiosidad que en ese momento les despierta, no pueden moverse. Yo mismo le hago una pregunta "trampa" en medio de la entrevista: si creyó Néstor ver algo cuando se sentó en la cama. E inocente de mi zancadilla, el hombre repite que "ni siquiera podía moverme, no pude, menos, sentarme".
 
– La reacción de los animales: éstos, en vez de ladrar y "atropellar" a lo que se moviera en la noche, aúllan y sólo llegan hasta una balaustrada, bien alejada de la zona de "aterrizaje".
 
– Efectos fisiológicos a posteriori: Sara acusaba un agudo problema de insuficiencia renal, que en esos días llevaba al matrimonio a evaluar la oportunidad de una intervención quirúrgica. Más aún: la señora no podía levantar ningún objeto de peso, ni siquiera una simple bolsa de hacer las compras. Luego del episodio, los síntomas desaparecieron, e inclusive se la ha visto acarrear alegremente lajas de piedra de entre veinte y treinta kilogramos, sin esfuerzo ni molestias.
 
    Estos detalles señalan a mi juicio una acción inteligente (no discutiremos aquí si extraterrestre, extradimensional o "militar"): La amnesia es parcial porque ambos sólo olvidan el episodio hasta el momento de reencontrar "casualmente" las huellas. Funcional, porque, oportunamente, disminuye el estrés post traumático que generaría la ansiedad de encontrarse, sin solución de continuidad, entre lo percibido en la madrugada y el hallazgo de las marcas.

    Si se tratara de un fraude, es un hecho que un mistificador trata de que su argumentose haga creíble para la audiencia, no increíble. Es decir, uno espera que, luego de lo sucedido, se corriera, con las primeras luces del alba, a observar el lugar. Pero no. Contra toda lógica, los testigos "olvidan" lo ocurrido hasta un día después, lo que incrementa el índice de extrañeza de su relato.

    En cuanto a la parálisis que acusan, sabemos que fisiológicamente existen dos clases de la misma:

  • muscular: los músculos pierden tonicidad y no responden; y
  • nerviosa: el cerebro no puede "ordenar" a los músculos responder.


    Pero si se trata de la primera, el sujeto corre riesgo de muerte: el corazón es un músculo y una parálisis así, no selectiva, podría provocar un paro cardíaco. Si ocurre la segunda, entonces también se pierde control neurológico y el sujeto pierde la consciencia. Sólo se puede tratar de parálisis psicológica, y esta sólo puede ser inducida por hipnosis, y para ello, debe haber una inteligencia que la provoque.


    En cuanto a la remisión de sintomatologías físicas, existen en la casuística ovnilógica sobrados casos similares.
 
Las huellas
   
    Como queda dicho, tienen un diámetro exterior de tres metros (3,04 m exactamente) y son dos anillos de veinticinco centímetros de ancho, separados por una trocha de veinte centímetros (ver fotos). El terreno no se encuentra sólo desprovisto de toda vegetación; está prensado, hundido unos cinco centímetros en relación al nivel del suelo. Se tiene la fuerte impresión de que fueron realizados, por un lado, por algo como un campo de fuerza o repulsión que comprimió el suelo (no por asentamiento, ya que no se encuentra la tierra que lógicamente debió haber sido desplazada por el hipotético peso) y la falta de pasto hace pensar en su dispersión por un fuerte chorro de aire o similar. Supongo un objeto que no llegó a posarse sobre el suelo, sino que se mantuvo a poca altura, emitiendo aire o gases a gran presión y en forma rotatoria (en los primeros días, el césped circundante se encontraba "peinado" en dirección norte) lo que explicaría, también, el ruido de "lanzallamas".
 
    Creo necesario acotar aquí la cantidad de barbaridades mediáticas que la opinión pública escuchó por esos días. Desde "investigadores" que sin apersonarse en el lugar de los hechos sentenciaron que era un "corro de hadas" o círculo de hongos (mea culpa: cuando Álvarez me invitó a acompañarles, pensé, en un principio, que encontraría eso; la constatación en el terreno enseñó que era una cosa muy distinta) hasta miembros de una asociación de astrónomos aficionados local (el Centro de Observadores del Espacio, o CODE) quienes en una entrevista radial afirmaron que las huellas eran realizadas "por un cuatriciclo".

    Esto es una doble tontería. Por un lado, estuvo con nosotros un ocasional colaborador en cuatriciclo, cuyas huellas en nada se asemejaban a las descriptas. Además, no se observan rastros de llegada o salida. Por otra parte, ¿cuántos giros cerrados debe dar un cuatriciclo para aplanar la tierra así, y durante cuánto tiempo? ¿Cómo evitaría exponerse al ataque de los perros o, peor aún, que algún vecino le asustara con las habituales armas para defensa del hogar que suelen tener en la zona? Y, ¿qué cuatriciclo tiene neumáticos de 25 centímetros de ancho separados entre sí apenas por 20 centímetros?

    La doble tontería se completa (en realidad, es casi un insulto) con la afirmación de tales "científicos" de que este matrimonio era cómplice en la factura de la huella y con ello, defraudaban a la gente. Es irresponsable e inmoral. Una cosa es que acusen, genéricamente, a "personas desconocidas" y otra muy distinta que hagan responsables, sin pruebas, a los propios testigos, gente mayor que vivía hasta ahí en paz y sosiego y que, insisto, sólo acumulan disgustos por el inopinado protagonismo. Uno (yo) se pregunta: ¿quienes son esos sujetos, autoerigidos fiscales de la conciencia ajena, qué estatura moral tienen para acusar tan gravemente y lesionar el buen nombre y honor de quienes, solamente, contaron lo que les ocurrió? Más papistas que el Papa, así es como algunos creen que hacen "ciencia". Retornando casi, a los olvidados tiempos de la Inquisición.
 
    Sin duda, la experiencia de tantos años en la investigación señala que, para Sara y Néstor, esto no culminará aquí. Otros hechos, sin duda, jalonarán sus vidas. Y a ellos estaremos atentos.
Fuente:  AL FILO DE LA REALIDAD num. 193

Published in: on 2 marzo, 2009 at 8:15 AM  Dejar un comentario  

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